Doradillos con mosca, una sorpresa en el río Rojas

Autor : Pepe Perrone

Ya habíamos pasado el verano casi, algo lluvioso por suerte, recuperando agua en las lagunas azotadas por la gran sequía pasada, las cuales obviamente se habían secado totalmente, pero con esperanza que en algunos años tengamos tarariras y pejerreyes nuevamente (carpas ya hay desgraciadamente, no pregunten como aparecen porque no lo sabemos, pero hay muchas chicas). O sea tarariras "0" en todo el verano; yo en el mes de enero como se relata en una nota escrita por mi esposa fuimos y me di el gusto de pescar truchas en Junín de los Andes, pero mis amigos y siempre acompañantes como Luisito Milesi, Lucas Marcucci y Hernán Salvay estuvieron solo practicando lanzamiento, hasta que Hernán nos contó que en un pequeño, muy pequeño arroyo vio como unos muchachos tenían piques fallidos de lo que él creyó serían taruchas; el sábado a la tarde partimos, con cañas de mosca en mano, y comenzamos a intentar con poppers, nada ni un pique; cambié por una mosca que suelo usar para pejerrey, pensando en algún dientudito y ahí se me dio un pique fuerte, lo vi saltar era un muy pequeño doradito, se pueden imaginar la sorpresa. En le camino de regreso comenzamos a pensar sobre la actividad del próximo fin de semana, para regresar. El sábado partimos solo Luis y yo, pero pensando que ese arroyo es afluente del río Rojas, que es de la cuenca del Paraná, entonces partimos hacia rojas, el día no era de lo mejor, amenazaba lluvia, pero intentaríamos unos tiros, comenzamos a caminar por la orilla buscando señales de ellos, encontramos una pequeña corredera, donde lanzamos nuestras moscas para tarariras o dorados pequeñas que habíamos atado en la semana, al segundo tiro Luis obtiene un pique y lo captura (foto superior, nótese la sonrisa), de ahí en mas era lanzar y tener piques uno tras otro, espectacular!!!, eran chicos pero hermosos. Fotos y obviamente de nuevo al agua, así seguimos toda la tarde, cuando la lluvia era inminente regresamos a Junín, y el comentario de ambos era ¡¡ y pensar que los teníamos tan cerca!!!!, ¿¿como no nos dimos cuenta antes. Al fin de semana siguiente, ya le había comentado a varios mosqueros amigos, y nos comenzamos a reunir todos lo sábados por la tarde, era la cita obligada, de amigos como Cristian y Jorge de San Gregorio, Rolo de Hugues; Tati, Hernán, Lucas, Hernán Corsetti, que tiene un restaurante donde concurrimos asiduamente ("Lo de Pedro"), Pablo, Gastón, estos últimos no podían creer y varios amigos de Pergamino.
 


El río Rojas es un río típico de la pampa húmeda, con muchas curvas o meandros, de correntada suave, donde se suelen alternar correderas producidas por irregularidades del fondo, por lo general de tosca, esta en ciertos produce verdaderos escalones que obligan al agua a pasar por lugares angostos acelerando la corriente, delante de esa o luego de la caída se encuentran los depredadores esperando su alimento. El problema radica mas que nada en el enganche y pérdida de moscas en las benditas toscas del fondo, que solo se encuentra a pocos centímetros de la superficie. Además a ello se suma la fluctuación del nivel según las lluvias, vimos como semana a semana bajaba el nivel y por consiguiente aumentaban las pérdidas de moscas. Un miércoles llovió bastante y el sábado había crecido mas de medio metro, y mucho mas turbio. A todas estas situaciones le fuimos encontrando soluciones, atamos moscas que funcionan con el anzuelo invertido, y con antienganche como las que usamos para tarariras en las lagunas llenas de vegetación; y también fabricamos moscas de diversos colores, con muchos brillos para cuando se enturbiaba. Cuando el cauce bajaba y se aclaraba un poco mas el agua se podían ver los peces en la salida de las correderas atacando. Solo es cuestión de colocar la mosca en un lugar elegido y repetir varias veces, de concretarse piques cambiar un rato hacia otras correderas y luego volver.



Caminar por las orillas y ver como la gran cantidad de peces de diferentes especies, cardúmenes de boguitas que huyen a nuestro paso o en algún recoveco de la costa la disparada de una tararira que a veces nos sorprendía pensando en el tamaño de dicho ejemplar; las consabidas carpas de todo tamaño. ¡¡¡ Sí, ya se!! dirán que esos dorados son chiquitos, sí, tienen razón, son pequeños, pero luego de un verano sin pescar, y tenerlos para disfrutar una tarde a tan solo 50 o 60 Km de casa, un poco mas de media hora y estás pescando con mosca, no crean que la lucha es poca, son muy combativos, eso sumado a algunas ramas u obstáculos que nos lo pueden hacer perder.
 

Las moscas como ya mencioné usamos muchas para tarariras, inclusive poppers, divers como la de la foto, deceivers, pero que trabajen invertidas, esto se logra atando lastre y ojos de cadena sobre el lomo y luego atando el resto del cuerpo y alas de pelo de ciervo y brillos en la parte interior del anzuelo, al caer al agua sola se da vuela para su lugar mas pesado (el lomo) trabajando sobre el fondo evitando enganches. También tuvimos buenos resultados con las chernovil ant y con los ututus

El equipo para mosca yo usé caña # 6 y 8 según el viento, que a veces nos castigaba mucho, ya que comenzamos fines de febrero o marzo y culminamos la primera semana de mayo. Línea de flote, leader corto, terminado en 10 cm o menos de cable de acero sin tubitos, solo soldado, un copo como el que usamos para las truchas, una pinza (no se olvide de los dientes, son chicos pero muerden igual)

Lamentablemente va gente a pescar y mata todo lo que pesca, inclusive los doraditos, que por su tamaño no me explico que pueden aprovechar de carne. Ahora ya comenzaron los fríos fuertes y ya no pican, esperemos la primavera y volver a intentarlos; estacionar el auto, y caminar por la orilla buscando las correderas y lanzar. O hacer alguna excursión al río Paraná para sacar mas grandes. De todas maneras nos sentimos muy bien por haber disfrutado algo tan lindo y tan cerca. No lo desaprovechen la próxima primavera
 

Pepe