Pesca con mosca: ¿deporte o filosofía de vida?

Autor :Susana (esposa de Pepe Perrone)

Recorrimos otros lugares, el almacén de ramos generales de Junín de los Andes transformado en museo, resumen de la historia del pueblo, la plaza con sus araucarias y la gente del lugar que se entremezcla (mapuches, paisanos, turistas), la iglesia con madera y vitrales, el río Chimehuín, el Quilquihue, cada uno con su singular belleza, el atardecer en el río con la luna a pleno entre los álamos y las montañas. La tardecita de Arte en la calle de San Martín de los Andes con los pintores, bailarines, artesanos, mientras el Lolog y el Lacar observan apacibles. Y la noche que nos sorprendió entre Junín y San Martín, iluminados por la luna y las estrellas. Y así hasta llegar al amanecer mirando desde el ventanal de la cabaña los pinares entre las montañas.



El paraíso encontrado, en la unión de los lagos Huechulaufque y Paimún, y ese irresistible helado que parece serlo: el Lanín. Y allí siempre guardiana la virgen, la imagen de Madonna de la Adorazzione y la capilla blanca tanto como el volcán que la cuida. Y los bosques de Araucarias, imponentes, honrando la entrada a los parques al pié del volcán quien espera impecablemente erguido con sus nieves eternas a alguien que lo escale. Y escondido ahí nomás el lago Tromen a pasos de la frontera chilena. Decorado con aljabas, muticias, flores de amancay, líquenes y la selva valdiviana que comienza a asomar cargada de helechos y vegetación abundante.



No me quiero olvidar de muchas cosas importantes como del saludo a don Pedro Mellinanco después de mas de 10 años de no verlo, quien alguna vez nos alquiló caballos a orillas del Huechulafquèn y nos convidó pan casero hecho en su horno de barro y allí permanece trabajando la tierra que le pertenece hasta el final de su vida.



Pero no importa, porque al mirar al Malleo pienso “todo tiene su recompensa…” con el tiempo todo llega y según dicen uno cosecha lo que siembra, y es verdad porque después de tantos años no esperábamos este momento. Porque los padres vivimos por y para nuestros hijos y nos proponemos objetivos para con ellos (que estudien, trabajen, sean buenas personas). Y estas pequeñas enseñanzas que uno siembra a lo largo de la vida, nunca sabemos cuando darán sus frutos o si los darán! Y esto que digo, que no esperábamos, llegó.



Hoy se pudo cosechar compartiendo, dialogando, disintiendo, acompañando, disfrutando. Todo ello sobre la base del respeto, la libertad, la sencillez y la educación; valores y actitudes desarrollados en la actividad de la pesca con mosca, practicada como deporte y como filosofía de vida.

Susana.